El precio que pagas por gustar a todo el mundo

A veces seguimos el camino que otros (padres, pareja, hermanos, amigos…) han marcado para nosotros sin preguntarnos por nuestros propios deseos y las verdaderas necesidades. ¿Por qué lo hacemos? Tal vez dejarse llevar requiere menos complicaciones, pensamos que seguir a otros significará gustarles o simplemente nos resulta muy complicado ir en contra de lo que otros desean para nosotros y tememos el conflicto o enfado que pueda generar.