¿Por qué nos comparamos?

Alto o delgado, rubia o morena, con título universitario o no, trabajo y remuneración, número de idiomas que habla, años de matrimonio, número de hijos…cualquier motivo es susceptible de ser comparable. En muchas ocasiones, nos medimos o evaluamos en función de la persona que tenemos al lado.

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué esa necesidad de ser más o menos que el amigo, la compañera, el vecino o la pareja? ¿Por qué competir o compararnos cuando nos genera más sufrimiento que satisfacción?