Fui infiel a mi pareja

El tema de la infidelidad es como un fantasma que a veces anda presente en las relaciones. Y digo fantasma porque no se ve, no se toca, no se huele, a veces intuimos que algo pasa y ronda en el ambiente pero no hablamos sobre ello. Otras veces nos llegamos a hacer la pregunta de si existe o no… pero se queda en un lugar sobrenatural y fantasmagórico hasta que se destapa, o no, o se rompe la relación.

El precio que pagas por gustar a todo el mundo

A veces seguimos el camino que otros (padres, pareja, hermanos, amigos…) han marcado para nosotros sin preguntarnos por nuestros propios deseos y las verdaderas necesidades. ¿Por qué lo hacemos? Tal vez dejarse llevar requiere menos complicaciones, pensamos que seguir a otros significará gustarles o simplemente nos resulta muy complicado ir en contra de lo que otros desean para nosotros y tememos el conflicto o enfado que pueda generar.

¿Y si vuelvo a caer?

Probablemente te levantarás como lo vienes haciendo en otras ocasiones.

¿Y si vuelvo a estar tan triste como aquella vez? Te dolerá y volverás a recuperarte porque ahora tienes más herramientas que antes, porque ahora puedes echar mano de tus recursos y eres más consciente de todo lo que sí eres. Ahora has aprendido a estar más contigo mismo y a pesar, no solo de los demás, sino de ti también. Ahora te quieres más.

¿Por qué nos comparamos?

Alto o delgado, rubia o morena, con título universitario o no, trabajo y remuneración, número de idiomas que habla, años de matrimonio, número de hijos…cualquier motivo es susceptible de ser comparable. En muchas ocasiones, nos medimos o evaluamos en función de la persona que tenemos al lado.

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué esa necesidad de ser más o menos que el amigo, la compañera, el vecino o la pareja? ¿Por qué competir o compararnos cuando nos genera más sufrimiento que satisfacción?